Comentarios sobre la lectura “La aventura de ser maestro”
Para mí es apasionante ser maestro, es un reto el estructurar estrategias que permitan hacer más atractiva y dinámica la clase. En lo particular, imparto matemáticas como ya comenté en un foro, y al estructurar una clase no me limito nada más al espacio físico de un aula. Trato siempre de contextualizar la clase a un suceso real que sea de interés a los muchachos, cuesta trabajo, lo reconozco, pero sigo una y otra vez en la búsqueda afanosa de que mis clases no sean una más de las que el alumno recibe al día. Sino que deje algo significativo en su aprendizaje.
Coincido en mucho por lo expuesto en la lectura, en mis inicios como maestro consideraba que el dominar un contenido científico lo era todo. Sin embargo, la clase era monótona y sumamente aburrida, me convertía en el clásico vertedor de conocimientos en el recipiente llamado: alumno. Pero esta actitud, en el transcurso del tiempo que llevo como docente, ya la he modificado.
Considero que el maestro debe cultivar y proyectar su lado humano siempre, se debe mejorar nuestra vocación de servicio hacia los alumnos. Cultivar la regla de oro: “Así como quieres que te traten debes tratar a los demás”, en todo momento; esto puede ayudar a construir una buena relación con los muchachos y a la vez hacer más eficiente nuestro trabajo.
El reto, es ser mejor maestro cada día, desechar lo que no funciona y perfeccionar lo que nos da resultados positivos. Siempre van a existir obstáculos que nos dificulten nuestra tarea cotidiana, es preciso estar abiertos a críticas constructivas.
Cargarnos de optimismo, no obstante el tipo de alumnos que tengamos que atender, la realidad es abrumadora, muchos tienen deficiencias cognitivas, pero el desafío es ese, implementar estrategias que nos permitan homogeneizar el nivel de conocimientos del grupo. Es preciso provocar en ellos el deseo de aprender y apropiarse del nuevo conocimiento que pretendamos darles, mucho depende de la forma en que les pretendamos “vender” esto.
Reconozco que no se tiene el mobiliario ideal en las aulas, las carencias son diversas, pero no es útil el nada más lamentárnoslo, hay que adecuarse a todo esto y a la vez sobreponerse a lo adverso con la finalidad de hacer más agradable la labor docente. Mi objetivo es encontrarle el sentido a mi trabajo y proyectárselo a los jóvenes.
Para mí es apasionante ser maestro, es un reto el estructurar estrategias que permitan hacer más atractiva y dinámica la clase. En lo particular, imparto matemáticas como ya comenté en un foro, y al estructurar una clase no me limito nada más al espacio físico de un aula. Trato siempre de contextualizar la clase a un suceso real que sea de interés a los muchachos, cuesta trabajo, lo reconozco, pero sigo una y otra vez en la búsqueda afanosa de que mis clases no sean una más de las que el alumno recibe al día. Sino que deje algo significativo en su aprendizaje.
Coincido en mucho por lo expuesto en la lectura, en mis inicios como maestro consideraba que el dominar un contenido científico lo era todo. Sin embargo, la clase era monótona y sumamente aburrida, me convertía en el clásico vertedor de conocimientos en el recipiente llamado: alumno. Pero esta actitud, en el transcurso del tiempo que llevo como docente, ya la he modificado.
Considero que el maestro debe cultivar y proyectar su lado humano siempre, se debe mejorar nuestra vocación de servicio hacia los alumnos. Cultivar la regla de oro: “Así como quieres que te traten debes tratar a los demás”, en todo momento; esto puede ayudar a construir una buena relación con los muchachos y a la vez hacer más eficiente nuestro trabajo.
El reto, es ser mejor maestro cada día, desechar lo que no funciona y perfeccionar lo que nos da resultados positivos. Siempre van a existir obstáculos que nos dificulten nuestra tarea cotidiana, es preciso estar abiertos a críticas constructivas.
Cargarnos de optimismo, no obstante el tipo de alumnos que tengamos que atender, la realidad es abrumadora, muchos tienen deficiencias cognitivas, pero el desafío es ese, implementar estrategias que nos permitan homogeneizar el nivel de conocimientos del grupo. Es preciso provocar en ellos el deseo de aprender y apropiarse del nuevo conocimiento que pretendamos darles, mucho depende de la forma en que les pretendamos “vender” esto.
Reconozco que no se tiene el mobiliario ideal en las aulas, las carencias son diversas, pero no es útil el nada más lamentárnoslo, hay que adecuarse a todo esto y a la vez sobreponerse a lo adverso con la finalidad de hacer más agradable la labor docente. Mi objetivo es encontrarle el sentido a mi trabajo y proyectárselo a los jóvenes.
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