¿CÓMO PERCIBO MI DOCENCIA?
De la forma en que comenté en el foro de presentación, mi profesión es Ingeniero Bioquímico con la especialidad en alimentos. Sin embargo he estudiado una especialidad en docencia en el ciclo escolar 1990-1991, diversos cursos de actualización profesional y docente, así como una especialidad en Administración de la calidad en la industria alimentaria en el ciclo 1991-1992.
Mi inicio en la docencia fue en el año de 1986, al haber egresado de la Universidad Autónoma de Campeche y dada la escasez de trabajo en mi profesión surgió la oportunidad de ser maestro del Cet Mar de Campeche, esto fue a raíz de un concurso de oposición de una plaza docente de 30 horas con la categoría de profesor asociado “A”, publicado en el periódico de mayor circulación del estado. Razón por la cual participé en dicho concurso, compitiendo con otras personas y finalmente se me informó que era a quien se le había adjudicado dicha plaza.
El ser profesor para mi es un reto diario que se inició en el año de 1986, al enfrentarme a un grupo de jóvenes que esperaban algo de parte mía y constatar que carecía de muchos elementos didácticos para hacer mas efectiva mi labor como maestro. Sin duda de ese año a la fecha han existido diversos cambios en mi formación profesional, motivados principalmente por la necesidad de realizar de manera más eficiente mi trabajo como docente.
El impartir docencia en el nivel medio superior actualmente es muy significativo ya que siento que puedo contribuir mucho en la formación de los alumnos, un consejo aunado a la enseñanza es para mi muy gratificante proporcionarlo. Observar la modificación gradual en los jóvenes que atiendo me es muy reconfortante y notar que de una forma u otra se manifiesta el agradecimiento de parte de ellos, en verdad me permite considerar que es muy valiosa esta tarea.
Los motivos de satisfacción por ser docente son diversos, desde el ser reconocido por mis alumnos después de un cierto tiempo, como un buen maestro que dejó algo significativo en sus vidas, hasta el permitirme constatar que de una u otra forma he contribuido en la formación de ya 22 generaciones de jóvenes que se han incorporado al nivel superior o al sector productivo del estado. El notar que la planeación de mis clases fue exitosa porque conseguí los objetivos planeados en ellas es otra de mis satisfacciones personales. Así como el constatar que existe un buen índice de aprovechamiento en los grupos de alumnos que atiendo. Y por último, modestia aparte, que entre mis compañeros de trabajo sea calificado, por la labor que realizo, como un elemento muy productivo y eficiente.
Por el contrario, hablar de insatisfacciones, más bien les adjudicaría el término frustraciones, entre las que podría señalar la falta de interés actual de los jóvenes ante el reto de estudiar, no obstante la dedicación y entusiasmo que uno como maestro dispone para estructurar una clase, la pérdida de valores en las generaciones actuales, la desvalorización del ser maestro, la falta de empatía de muchos compañeros docentes hacia los alumnos, la escasez de fuentes de trabajo para los técnicos que formamos actualmente en mi plantel, la indolencia de las autoridades gubernamentales y educativas de implementar alguna estrategia para captar al personal que se forma en el aula cuando estos ya no tienen posibilidad de seguir estudiando a nivel licenciatura. En fin, son un gran cúmulo de aspectos que me provocan cierta frustración por que es, desde mi muy particular punto de vista, demasiado poco lo que puedo hacer.
De la forma en que comenté en el foro de presentación, mi profesión es Ingeniero Bioquímico con la especialidad en alimentos. Sin embargo he estudiado una especialidad en docencia en el ciclo escolar 1990-1991, diversos cursos de actualización profesional y docente, así como una especialidad en Administración de la calidad en la industria alimentaria en el ciclo 1991-1992.
Mi inicio en la docencia fue en el año de 1986, al haber egresado de la Universidad Autónoma de Campeche y dada la escasez de trabajo en mi profesión surgió la oportunidad de ser maestro del Cet Mar de Campeche, esto fue a raíz de un concurso de oposición de una plaza docente de 30 horas con la categoría de profesor asociado “A”, publicado en el periódico de mayor circulación del estado. Razón por la cual participé en dicho concurso, compitiendo con otras personas y finalmente se me informó que era a quien se le había adjudicado dicha plaza.
El ser profesor para mi es un reto diario que se inició en el año de 1986, al enfrentarme a un grupo de jóvenes que esperaban algo de parte mía y constatar que carecía de muchos elementos didácticos para hacer mas efectiva mi labor como maestro. Sin duda de ese año a la fecha han existido diversos cambios en mi formación profesional, motivados principalmente por la necesidad de realizar de manera más eficiente mi trabajo como docente.
El impartir docencia en el nivel medio superior actualmente es muy significativo ya que siento que puedo contribuir mucho en la formación de los alumnos, un consejo aunado a la enseñanza es para mi muy gratificante proporcionarlo. Observar la modificación gradual en los jóvenes que atiendo me es muy reconfortante y notar que de una forma u otra se manifiesta el agradecimiento de parte de ellos, en verdad me permite considerar que es muy valiosa esta tarea.
Los motivos de satisfacción por ser docente son diversos, desde el ser reconocido por mis alumnos después de un cierto tiempo, como un buen maestro que dejó algo significativo en sus vidas, hasta el permitirme constatar que de una u otra forma he contribuido en la formación de ya 22 generaciones de jóvenes que se han incorporado al nivel superior o al sector productivo del estado. El notar que la planeación de mis clases fue exitosa porque conseguí los objetivos planeados en ellas es otra de mis satisfacciones personales. Así como el constatar que existe un buen índice de aprovechamiento en los grupos de alumnos que atiendo. Y por último, modestia aparte, que entre mis compañeros de trabajo sea calificado, por la labor que realizo, como un elemento muy productivo y eficiente.
Por el contrario, hablar de insatisfacciones, más bien les adjudicaría el término frustraciones, entre las que podría señalar la falta de interés actual de los jóvenes ante el reto de estudiar, no obstante la dedicación y entusiasmo que uno como maestro dispone para estructurar una clase, la pérdida de valores en las generaciones actuales, la desvalorización del ser maestro, la falta de empatía de muchos compañeros docentes hacia los alumnos, la escasez de fuentes de trabajo para los técnicos que formamos actualmente en mi plantel, la indolencia de las autoridades gubernamentales y educativas de implementar alguna estrategia para captar al personal que se forma en el aula cuando estos ya no tienen posibilidad de seguir estudiando a nivel licenciatura. En fin, son un gran cúmulo de aspectos que me provocan cierta frustración por que es, desde mi muy particular punto de vista, demasiado poco lo que puedo hacer.
Hola Héctor:
ResponderEliminarFelicidades por las actividades desarrolladas y las conclusiones a las cuales llegas.
Saludos.
Lourdes.